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Octubre 4, 2009
Delitos sexuales, realidad y ficción
Hace 32 años, el cineasta Roman Polanski, tuvo sexo con una menor de 13 años. Admitió el hecho, que fue caratulado por la justicia como violación, y luego se fue del país para evitar completar la condena legal. Una parte importante del mundo artístico intenta hoy protegerlo y señala que existe una persecución política, pidiendo que se considere que la víctima solicitó la nulidad del caso.
Mientras tanto, días atrás, anunciaron que se denunciaría a Gabriel García Marquez para evitar que su obra “Memoria de mis putas tristes”, -en la cual un anciano se acuesta con una prostituta de 14 años- llegue al cine y se convierta así en un mensaje apológico de la pedofilia, de fácil llegada para la gente.
Ayer, la policía de Londres retiró del Museo Tate esta fotografía de Brooke Shield desnuda a los 10 años de edad, donde se la muestra demasiado sexy para su corta edad.
Más allá de la pregunta lógica, sobre si la foto puede ser Arte o pornografía infantil, queda el debate amplio sobre el derecho de los padres de exponer a sus hijos así, por intereses comerciales y por “hambre de fama”. En los tres casos mencionados, la publicidad de los protagonistas aparece condicionando cuestiones legales básicas, como el derecho a la niñez y la libertad de expresión.
¿Es delito hablar de prostitución infantil basándose en una película sobre sucesos ficcionados? ¿Vamos a prohibir todas las películas sobre asesinatos, secuestros o actividades repudiables para evitar influencias en la gente?
A veces parece que es más redituable y menos problemático sancionar la ficción que intentar corregir los problemas enfrentando la realidad. Sin ir más lejos, el hecho de que Polanski sea un veterano buen director, parece haber justificado para parte de su círculo, su defensa ante un típico delito sexual contra una menor, que quedó hasta hoy sin resolución.
Octubre 1, 2009
Argentina bipolar
Hace un tiempo que no escribo aquí y en el medio, nada ha cambiado en la política nacional. Cristina Fernández sigue haciendo un gobierno pésimo y sus intentos manipulatorios parecen no tener límites. Si se aprueba la Ley de Medios en un contexto como este, Venezuela va a parecer un paraíso al lado nuestro. Censura institucional, impuestos tecnológicos, cero inversión en infraestructura digital, fútbol para todos y las prolongadas necesidades básicas irresueltas parecen ser la descripción perfecta del fracaso. Corrupción, chamullo, corrupción.
La posibilidad de crecer o decrecer es comparada con la sangre de la dictadura, sin medias tintas. ¿ Y qué hacen los medios? Se dividen otra vez las tajadas de un interés empresarial, mientras llenan de mierda nuestro nombre y se cagan en nuestros derechos. Hace rato que la información dejó de ser su servicio. Todo se ha convertido en una asquerosa campaña de publicidad y ni siquiera nos están pagando como extras.
Septiembre 29, 2009
Nos quedamos sin aire
Un repaso de los últimos años, con la locución de Lalo Mir.

